Dejar de escribir es como dejar el gym

dejar de escribir

 

Dejar de escribir es como dejar de ir al gym o ejercitar, ensayar, entrenar, tirarse de cabeza a la operación escri-Thor.

A estas alturas no se trata de comprender cómo es posible que haya quienes puedan dejar de escribir los mismos que se definen como escritores, pero existen, aunque no lo dicen todos quienes abandonan la escritura.

Pero luego pasa lo que pasa y para cuando quieren volver a echar ríos de tinta, les cuesta más volver a coger el ritmo de teclear una hora —por lo menos— al día.

Si bien existen ejercicios y métodos sencillos para retomar el hábito de la escritura como este que ya te comenté hace tiempo, puedes simplemente liberarte de la presión y relajarte compartiendo tu experiencia con otros escritores y lectores, ya que son los que finalmente te van a leer.

Esta semana han venido algunos amigos para contarnos los detalles de su destreza en estos casos.

Ellos son Marimar González Gómez, Alejandro Fernández y Aritz P. Berra.

Dejar de escribir es como dejar el gym

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Un café con escritores en Sevilla

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Para los escritores, lo de las redes sociales está genial, creo que nadie lo pone en duda, pero quedar con compañeros en persona no tiene ni punto de comparación.

Si hace unas semanas te comentaba que me alegraba mucho haber reunido a 22 autores para hablar sobre seudónimos en el blog, verme de pronto acompañado por algunos de ellos, fue un hecho impagable, o mejor dicho, todo un privilegio.

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Publicar bajo seudónimo Vol. II

 


escritor seudónimo

Como escritor, hubo un tiempo en el que tuve mis dudas con qué nombre quería ser conocido. Me imaginaba mil situaciones con el fin de ver los pros y contras de tales decisiones. Me pregunto si aquello fue un DAFO en toda regla sin saber siquiera su existencia. El caso es que mi apellido nunca me dio buenas vibraciones, aunque ciertas personas trataron de convencerme de lo contrario. Ahora lo pienso y me hace gracia, pero nada más. Sé que hicieron un tremendo esfuerzo para evitar que me desmotivara. Ante la duda, (omito la coletilla poética socarrona) me inventé un nombre: Dave Holmes. Continue reading “Publicar bajo seudónimo Vol. II”

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