nanowrimo2019 david orell

Entramos en diciembre con más ganas que nunca y con un borrador recién hecho. ¿Recuerdas el artículo en el que hablo de cocina y literatura? Ahora hay que dejar reposar ese montón de letras, por lo menos unos cuantos meses.
Nanowrimo2019 ha finalizado y te quiero hablar de lo que he aprendido durante este mes.

Lo que aprendí de NanoWrimo2019

En los anteriores artículos Avances informativos I y II te contaba algunas cositas que me parecían destacables según avanzaba en este famoso reto de escritura. Sin embargo, y como te habrás dado cuenta, y si me conoces, ya sabes que suelo hacerlo a menudo; no lo cuento todo hasta que llega el momento adecuado.

¿Te apetece que vaya al grano?

Si me sigues en Instagram y Twitter, ya te habrás enterado de que logré superar la meta de las 50.000 palabras el pasado 21 de noviembre y eso, para ser honestos, fue un notición. ¿Escribir 50.000 palabras en menos de 30 días? En serio, fue un hito para mí y dudo que lo consiga el próximo año, o el siguiente.

Siendo honesto, la clave está en la planificación. Es fundamental tener la idea bien masticada. Puede que hace un tiempo fuera un escritor de brújula, pero ahora, me resultaría imposible «caminar sin saber hacia donde ir».

Para evitar angustias innecesarias durante Nanowrimo saqué una de mis tantas libretas y anoté el título de la novela. En mi caso, como ya lo tenía en mente, no fue nada complicado. No te hace una idea de lo complicado que puede llegar a ser encontrar un título adecuado o convertir ese título en un título épico. Sin embargo, lo difícil venía justo después: el grueso de la novela y los personajes. La libreta, también llamada escaleta, se convirtió al instante en mi mejor herramienta.

Un borrador llamado La verdad de lo indecible

Como te decía, ya tenía la idea bien definida. A raíz de los comentarios de los lectores que disfrutaron con El admirador de Kerouac, empecé a pensar que sería bueno hacerles caso y contar en otra novela los orígenes del odio de Germán. Así que, partiendo de esa base, ya podía comenzar a trabajar en la escaleta.

Como noviembre puede ser un mes muy largo y 30 días, cariño mío, son muchos días, decidí crear 30 escenas de 1.700 palabras cada una. Es fácil decir que tienes que escribir una media de 1.667 palabras para conseguir la meta, pero si no tienes claro lo que vas a escribir terminarás dando más vueltas que una peonza. ¿Tú quieres acabar mareado perdido? No, no lo quieres. Ni te interesa.

Durante la última semana de octubre aproveché para trabajar la escaleta dividida en 30 escenas o capítulos. Para no enredarte, lo llamaré ahora bloques. A cada bloque le puse un título y luego redacté un resumen, para desarrollar después ese resumen que me indicaría cada día de Nanowrimo lo que debía hacer. Insisto, no estamos para perder el tiempo. En esencia, quería sentarme y escribir durante una hora o dos sabiendo lo que debía hacer. Naaaaada de releer y corregir. ¡Fuera! Escritura a destajo, que de eso va el reto.
Una vez que tuve los 30 bloques con su respectivo título, resumen y desarrollados dichos bloques, descubrí que la escaleta estaba completa. O lo que es lo mismo, ya estaba preparado para empezar el reto.

Enfocado y con la escaleta a mano.

El primer día comenzó con ganas. Me limité al mínimo impuesto de 1700 palabras. Creo que hice de más, pero eso no importa. Los días siguientes fueron más o menos iguales. Sí que recuerdo que hubo un día que no podía quedarme quieto y en varias horas logré marcarme unas 6000 palabras. Al día siguiente, por idiota, estaba tan cansado que no pasé de las 500.
Seguí a buen ritmo, con más o menos esfuerzo, y ganas, pero según redactaba, me animaba más.
Lo bueno de los grupos de apoyo y de postear en redes los avances es que la gente te da un extra de motivación.

Así que MIL GRACIAS A TODAS LAS PERSONAS QUE ME ANIMARON CADA DÍA.

A lo tonto, el marcador de la web me indicó la cifra de 44.000 y pico. Ya estaba a punto de llegar! Y, finalmente, el pasado 21 de noviembre llegué a la meta.

Ahora tengo un borrador de 50.000 palabras que, sin lugar a dudas, será un despropósito y no se salvará casi nada. Pero ahí queda eso. Lo conseguí.

Entonces, ¿qué aprendí durante Nanowrimo? La respuesta es sencilla: se puede conseguir con una buena planificación y con las ideas muy definidas. Hay gente que por motivos personales y/o laborales no tenía tiempo para nada,hasta llegar el fin de semana. Me consta que muchas personas se vieron en esa tesitura y han realizado un esfuerzo titánico para avanzar. Si hubiera sido mi caso, lo más probable es que abandonase a la primera semana. Al tener la escaleta y las ideas claras, la escritura fue más fluida.
Por cierto, aplaudo a los escritores de brújula, pues no desmerecen el reconocimiento porque estoy convencido de que su esfuerzo es tan significativo como el de cualquier otro escritor o escritora.

Aprendí también a crear un hábito, a gestionar mejor las ideas, a centrarme en lo que debía hacer, aprendí que en un grupo de escritores puedes encontrar el apoyo que necesitas. También aprendí que hay otras muchas personas que, sin ser escritoras, están ahí animando detrás de la valla para que el camino que queda por delante parezca más fácil.

¿Te animas a participar el año que viene?

Como colofón a esta serie de artículos sobre Nanowrimo, he invitado a un buen montón de escritores para hablar sobre su experiencia. Todas ellas, sin duda, tienen mucho que decir.

 

Laura Mars 
Completé el NaNoWriMo en 17 días con 55311 palabras, y de esos días, 3 no escribí. Básicamente porque es mi estilo. Cuando tengo una idea la desarrollo intensamente en 1-2 meses. Después revisión, corrección, reposo (y repetir hasta que sea necesario). Luego puedo estar semanas sin escribir nada.

Laura G. W. Messer 

Este ha sido mi quinto año participando en el Nanowrimo, el segundo en el que tenía que combinar trabajo y reto de escritura y, aunque antes de empezar creía que no iba a ser capaz de llegar, el haber planeado lo que iba a escribir me ha ayudado a mantener el ritmo. También ayuda el haber estado en un grupo, ver sus progresos y compartir ánimos.

Pilar G. Cortés

Este año como he tenido tiempo de sobra mi experiencia con el Nano ha sido muy positiva. Había empezado a hacer rutina de escribir todos los días desde septiembre y al llegar noviembre solo he tenido que aumentar el tiempo frente a la pantalla.
He terminado justa, pero he conseguido el objetivo. Creo que es un buen ejercicio para quien busca establecer una rutina.

Rebeca A. López

No pude mantener el ritmo necesario para ganar el NaNoWrimo. Mi pésima organización de las tareas cotidianas me dejó poco tiempo para dedicarle. Además, escribo despacio, mi media de palabras/hora es tristísima.

En lugar de estresarme y abandonar, me propuse escribir cada día, aunque fuese poco. Me enorgullece poder decir que ese logro sí lo he alcanzado.

Aritz P. Berra

Me apunté al NaNoWriMo por dos razones: Para conseguir unas rutinas de escritura y para disfrutar de la escritura. Y no solo he logrado ambos puntos, sino que he sentido una pasión por la historia y el mundo que estoy construyendo que ha hecho que este mes se me haya pasado volando.

Pilar Navarro Colorado

En el Nano aprendí a reservar un espacio de tiempo a escribir ficción CADA día. Y si alguna jornada ha resultado en blanco, al día siguiente doblete. Me paso los días escribiendo no ficción y siempre he dejado la ficción al final de la lista de cosas que hacer. Ya no.
También aprendí que las prisas no son buenas. Al principio todo fluía porque estaba preparada. Llegó un día que necesitaba documentarme en algunos detalles y pensar bien ciertos aspectos de la trama y personajes. Había que elegir: tiempo para crear o tiempo para escribir. Y por cumplir con el Nano, elegí escribir. Resultado; un borrador de M con muchas lagunas que ahora he de completar.
Y, por último, he aprendido que, mejor o peor, soy capaz de escribir toda una novela.

Marta Vidal

NaNoWriMo, una demostración práctica de que:
El juego funciona: las estrellitas motivan y socializando escribes más. Y de que es posible, incluso para mí: desenredar la madeja de ideas; escribir sin saber de dónde vienes, a dónde vas ni por dónde viajar; escribir mierda creativa —no solo técnica— todos los días.

L. M. Mateo

Siempre me escaqueo del Nanowrimo con mucho arte, pero este año no encontraba excusa. ¡Pardiez! Ahora escribo a diario, no me cuesta ponerme y la creatividad fluye. A día 25 llevo 40 000 palabras; menos de las que debería, pero ¡constituyen un auténtico insulto a mi reputación de procrastinadora nata!

MJ Moreno

Mi primera novela surgió tras escribir el borrador en el NaNoWriMo de 2017. Si no repetí al año siguiente fue porque noviembre es uno de los meses más fuertes en mi trabajo. Pero este año decidí volver a intentarlo. En un primer momento lo pasé muy mal, hasta pensé en abandonar, no era capaz de seguir el ritmo y tenía mucha ansiedad. Tras hablar con mi particular Pepito Grillo escritor y coger fuerzas en el grupo de Telegram NaNoWriMo a tope, llegué a la conclusión que tenía que hacer lo que pudiese. Y aquí estoy, con 50.000 palabras de un borrador muy malo que me permitirá trabajar este año en mi segunda novela: Tierra vs Marte.

Alba Belba

Es mi primer año de NaNo y me ha sorprendido cómo lo he afrontado, llegando mucho más lejos de lo esperado. Normalmente escribo microcuentos y relatos, así que no me veía capaz de escribir las palabras del reto en tan poco tiempo. Aunque no cree que llegue a la meta, tampoco creo que me quede tan lejos. El grupo de NaNoWrimo a tope ha sido un buen empujón de apoyo para lograrlo. He ganado una cabra, ¿quién necesita un nobel?

Montse Saffi

En mi segundo Nanowrimo he constatado que si durante en Preptober me preparo la estructura de la novela y mantengo una rutina de escritura, conseguir 50.000 palabras no es tan difícil y a finales de noviembre me encuentro con el primer borrador de la novela en mis manos. Y aunque pueda parecer una bazofia, es mío y solo puede mejorar.

Ana Saiz

Es mi primer Nano. Como soy de relatos, decidí hacer NanoRebel: dividí las 50000 palabras en 20 para una novelette y 30 repartidas entre 8 relatos. Enseguida vi que no podía seguir el ritmo, así que mi Nano se hizo aún más Rebel. Objetivo: las 20000 de la novelette. Tampoco he llegado, pero he sacado cosas muy buenas: hábito para escribir en cualquier lugar y dispositivo, superar mi límite de palabras en una historia y escribir sin mirar atrás ni a los lados (era MUY mapa). Encima, he conocido buena gente en el camino. Por mí, en 2020 repetimos.»

Esther Magar

Este era mi primer NaNoWrimo, pero mi reto no era escribir 50 000 palabras, sino darle un empujón a un borrador y crear hábito. Y lo he logrado: he escrito 25 días y he superado las 40 000 palabras. He avanzado mucho más que en los últimos dos años, lo que me ha demostrado que no me faltaba tiempo, me sobraban excusas. Para mí, el Nano no acabará en noviembre.

Tatiana Herrero

Es el tercer año que intento el NaNo y el tercero que lo pierdo, pero el primero que aguanto todo el mes escribiendo diariamente. Para mí, eso ya es ganar. Lo importante del reto no son palabras, sino el conseguir crear un hábito y encontrar una comunidad en la que sentirte recogido y apoyado.

Maido Arte

Como primer intento del reto del NaNoWriMo, he terminado realmente contenta. Este noviembre he conseguido escribir 40.000 palabras de las 50.000 en que consistía en reto. Sin embargo, lo relevante es que no he dejado de escribir ningún día de noviembre, aunque lo hiciese con un número de palabras que no llegase a la media.

He comenzado la historia que tenía en la cabeza sin llegar a alcanzar ese borrador prometido con el que trabajar, pero también he logrado aprender a ser más o menos constante, terminar algunos relatos que tenía cogiendo polvo en el cajón y adquirir nuevas técnicas que sin un reto como este me habría llevado muchísimo más tiempo conseguir.

Concluyo el mes de noviembre sin contar cifras, pues aquello que me proponía en mi reto personal está superado con creces.

Sergio Mesa

Pues yo estoy Borbón perdido, o sea lleno de orgullo y satisfacción. Esta es la cuarta vez que intento el NaNo y me lo tomé bastante en serio, pero aún así completarlo tan bien me ha sentado de maravilla. Además, aunque tengo otro borrador terminado este tiene todas las papeletas para acabar siendo mi primera novela publicada. Y eso se hace mu’feliz!

Grace de los reyes

Diría, sin lugar a dudas, que para mí este es un reto de constancia antes que uno de fondo. Cincuenta mil palabras me parecen un precio asequible para la experiencia, la satisfacción y, posiblemente, las amistades que hagas en el camino.
Definitivamente un reto «obligatorio» para cualquier escritor/x sin importar su experiencia.

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