Acabo de publicar mi segunda novela independiente y, aunque ya han pasado unas semanas, sigo sin creerlo. Sí, es mi segunda novela. El admirador de Kerouac fue la primera y la publiqué hace casi un año. Pero resulta que El secret de Ca’n Fortor fue la primera novela que publiqué tras unos años en los que apenas leía y tampoco escribía.
Tiene algo especial, o puede que muchas cosas que, en conjunto, hacen que esta novela tenga un significado muy especial para mí.
Y ahora te lo quiero contar.

El secret de Ca'n Fortor
Portada El secret de Ca’n Fortor

Calma, no diré nada que pueda destriparte la lectura.

 

Cómo nació El secret de Ca’n Fortor

Para podernos situar en la historia de esta novela tenemos que viajar al pasado y aterrizar en 2008, justo después de darme un monumental batacazo personal. Sin embargo, allí estaba yo, tratando de volver a mantener el equilibrio entre la oscuridad y el silencio con una bolsita de Manitou entre las manos y un mechero mordisqueado. Me sentía jodido, demasiado jodido. Sabía que si intentaba hacer algo por aquella situación no traería ninguna mejora. ¿Volver a hablar? Ya me había escuchado demasiado. De hecho, ése era uno de los motivos por los que estaba sentado en el suelo.

Después de no sé cuántos cigarrillos, se me ocurrió que la mejor terapia que podía hacer era escribir, pero no me apetecía redactar nada que siguiera dándole vueltas a la cabeza. Por lo tanto, necesitaba escribir algo que me sacara de la realidad y que no hiciera daño a nadie. Tengo el insano defecto de escribir a matar cuando se me cruzan los cables. Afortunadamente, no sucede a menudo y la última vez sucedió hace ya diez años.

Esa tarde me invitaron a dar un paseo y a fumar cigarrillos Winston que sabían mejor que la alfalfa de la bolsita. Al llegar la hora, fingí que mi mundo seguía en pie y que no necesitaba ese paseo que ya me sabía a milagroso justo antes de salir de casa. En los dedos, un hormigueo familiar, en el cerebro, aparte de humo, unas infinitas ganas de escribir.

Un rato después, estaba paseando con la señora S y su perro, un Collie precioso y juguetón que me miró como si pudiera verme por dentro. Para cuando quise darme cuenta, estaba cruzando las vías de tren que precedían a un paseo que iba a ser de lo más inspirador, y el camino también, por cierto.

Entre “enciende tú este piti que yo no puedo” y los ladridos de otros perros a nuestro alrededor, le comenté mis deseos de escribir a la señora S. Ella me miró sonriente, con una mezcla de sorpresa y emoción, pues le acababa de llegar esa noticia por sorpresa. ¡Qué tiempos aquellos en los que me resultaba más fácil decir que me gustaba acostarme con hombres que decir que soy escritor! Tras una corta explicación sobre mis antecedentes literarios, por así decirlo, nos pusimos a buscar ideas. A la señora S no le podía mentir porque ella también podía ver mi interior y sabía que si intentaba escupirle una medio verdad, era capaz de mandarme a la China en un cohete.

Así que las ideas que salieron eran locas y delirantes. Juguetear con esa historia que estaba a punto de nacer nos divertía y provocaba sonoras carcajadas. Apenas mantengo sólidos recuerdos entre los 21 y los 28 años, pero esa mirada líquida brillando por la risa, no la olvidaré jamás. Entonces supe que esa historia basada en un payés mallorquín tenía la fuerza necesaria para convencerme de que ese loco proyecto tenía que seguir adelante. Si la tormenta de ideas era divertida, la novela no iba a ser diferente.

Con ese chute de energía me encontré de nuevo en casa escribiendo de forma frenética en un cuaderno, con Roko a un lado en el sofá. Apenas fueron dos mil palabras, pero fueron más que suficientes para leerlas al día siguiente durante otro paseo con la señora S. Iba prevenido, pues llevaba en el bolsillo un bolígrafo para anotar las nuevas ideas. Al cabo de un rato, en su casa, leí tan rápido el texto que me hizo volver a empezar para poder entender algo. Comencé otra vez y sin darme cuenta de que ya no le estaba dando vueltas al otro asunto.

El bullicio creativo de una historia que pedía a gritos salir a la luz me arrancó varias noches de sueño. Por aquella época, El secret de Ca’n Fortor tenía otro título que, por cierto, sigue por ahí como ese insatisfecho deseo de dulce cuando no tienes siquiera un simple yogur en la nevera.

Unos cuantos meses más tarde, un nuevo trabajo me cambió totalmente la vida y me dejó con unas pocas horas de escritura que no supe ni pude aprovechar debido al agotamiento. Pero la novela seguía burbujeando en mi cabeza y sabía que algún día lograría finalizarla, aunque fuera a trompicones.

Pero el tiempo, que es así de hijo de puta, metió quinta y luego me dejó tirado en la cuneta a principios de 2010. Otro batacazo, menos importante, pero igual de jodido que el anterior. Aún así, en cuanto volví a mantenerme sobre la cuerda, retomé los cuadernos y releí aquella novela que se había quedado a medias. Llamé a la señora S y ella me animó a terminarla porque, entre otras cosas, echaba de menos reírse conmigo leyendo y comentando los puntos a mejorar.

Ese año, tras una multitud de giros y subibajas, conseguí poner punto y final a la novela. Solo tenía que transcribirlo en un portátil, sin más ambición que tenerlo escrito a limpio. Te aseguro que ni se me pasó por la cabeza llevarlo a una editorial y mucho menos autopublicar. Desconocía esa posibilidad que tanto defiendo ahora.

El caso es que ahí se quedó, en un archivo llamado Novela Mallorquina.doc. El aire, de nuevo, volvió a llevarme por donde le venía en gana y me preparé para comenzar con otros nuevos proyectos. Mi madre, que tuvo la oportunidad de leer las primeras páginas y creía en esa historia, me insistía a que lo llevara a una editorial pero yo terminaba mirándome a los zapatos sin saber qué contestar.

No volví a pensar en esta novela hasta mediados de 2014, justo después de publicar mi pequeña colección de relatos breves Ya lo dijo Thomas. Se me ocurrió una idea que justo ahora mismo, cuando estoy escribiendo estas palabras, solo puedo tachar de insensata: traducirla a castellano. Durante varios meses pensé en cómo podría traducir aquella historia de tal modo que conservara íntegramente la esencia del humor balear y no quedara hecho un truño. Lo intenté, ¡te lo juro! Pero no me convencía, y lo volví a dejar aparcado.

Y no fue hasta febrero pasado cuando un amigo, Txema Álvarez  de Mallorcamola enroscó una bombilla polvorienta en mi cabeza. Si había autopublicado El admirador de Kerouac, ¿por qué no hacer lo mismo con esa otra novela que ya cumplía diez años de vida?

Me puse manos a la obra. Tenía un manuscrito que revisar, corregir decenas de signos de interrogación, diálogos, acotaciones, y todo eso que tanto me gusta (sarcasmo activado). De vuelta a las noches cortas de sueño y de nuevo ese hormigueo en los dedos que solo puedo calmar tecleando.

Las dudas, esas amargadas amigas que cuchichean siempre por detrás, me decían de todo y nada bonito. Menos mal que soy de los que aprendieron a nadar lanzándose al agua sin muchos miramientos y, solo a veces, lanzarme con los ojos cerrados me da buenos resultados. Esta vez, en cambio, me dejé llevar por un propósito que todavía me llena el pecho al respirar.

En marzo de este año fue el aniversario del fallecimiento de mi abuela y es que ella está presente entre las páginas de El secret de Ca’n Fortor,  ya que uno de los personajes secundarios lleva su nombre y está inspirado en ella. Además, quería darle una sorpresa a mi madre en persona con la entrega del libro en sus manos, quería ver esa mueca tan suya de contenerse las lágrimas y perder la voz en un llanto casi sordo.

El secret de Ca'n Fortor
Mi mamuchi feliz con su libro dedicado 😛

Ya está a la venta El secret de Ca’n Fortor y no me lo puedo creer. Han pasado diez años, diez largos años desde que salí de aquel piso con ganas de escribir algo diferente. 8 desde que lo terminé. Pero son 10 años desde que la idea inicial de la novela nació al cruzar unas vías de tren, durante un paseo repleto de carcajadas y un par de cigarrillos.

Esta novela está escrita en mallorquín y sé que mucha gente desearía leerlo si no fuera por ese pequeño detalle. Pero esta novela, además de contener un especial significado, me ha demostrado una vez más que materializar un sueño es cuestión de querer hacerlo.

 

Besos y abrazos

 

3 thoughts on “El secret de Ca’n Fortor – Nueva novela

  1. Enhorabuena por lanzarte a la piscina, aunque hayas tardado.
    Y sí, una pena que no esté en castellano para poder leerla.
    Aún así, te felicito por la novela y por este artículo tan cargado de sentimientos.
    Un saludo.

  2. Puedo entender esa emoción contenida de tu madre. Detrás hay tanto…

    Enhorabuena por este nuevo proyecto realizado. Poquito a poquito se van consiguiendo las cosas.

    Besos!

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