¿Prefieres escribir con música o en silencio? Escribir en una cafetería debe tener su aquel. Eso de ir a un starbucks o a cualquier otra cafetería de tu agrado con tu portátil o con tu cuaderno, porque se está más a gusto, o porque te mola ese rollo de sentirte rodeado de gente o por lo que sea, lo entiendo, pero no lo comparto. Yo diría que es más postureo y por eso de quedar muy cool en tus fotos de Instagram. Aunque también es verdad que si no te queda más remedio que escribir tu novela en un cafetería, y eres capaz de ello, hablo de escribir a tope, te admiraré de por vida.

Mi experiencia me ha llevado a cambiar de opinión varias veces, supongo que porque no me ha quedado más remedio que adaptarme a la situación, y a la convivencia con los vecinos.

Créeme si te digo que me encantaría estar sentado en la terraza de mi casita con la brisa acariciandome la piel y las olas del mar luchando contra la orilla. Todo muy bucólico, ¿verdad? Sin ruidos ni molestias, sin visitas inesperadas, sin sorpresas desagradables. Pero ahora vivo en Madrid, y lo más parecido al mar que tengo más cerca es un arroyo que… ¡En fin! Y cuando vivía en Mallorca tampoco te creas que me iba cada día a la playa para escribir.

Hubo un tiempo en el que necesitaba el silencio tanto como respirar. No podía concentrarme. A la mínima de ruido, se despertaba el demonio que me poseía y me cabreaba. Por las mañanas, simplemente era imposible. Después de comer me dejaban tranquilo una hora, y justo cuando sentía que estaba en la cúspide de la concentración, la rompían las llamadas telefónicas, mensajes, o tenía que cumplir con las tareas domésticas. Por lo tanto, aprovechaba el tiempo disponible después de cenar, pero con todo no llegaba a satisfacer aquella necesidad de escritura.

Mis escasas sesiones de escritura venían acompañadas por los niños jugando a gritos en el parque, la vecina de abajo tenía una voz de esas que enervan nada más oírla, un recién nacido que lloraba a cada hora, coches, música machacona…

Eran toda clase de ruidos dispuestos a modo de concierto como banda sonora para volverme loco día tras día. Sentía que el mundo se las ingeniaba para joderme en vida. ¡Qué equivocado estaba! Era mejor culpar al planeta de mi escasa productividad que hacer algo por mí mismo.

Que no digo que todo eso fueran invenciones mías porque los ruidos son molestos, sobre todo para estudiar o trabajar.

Descubrí que estaba rascando horas de donde podía para escribir con la consecuencia de que al final, no disfrutaba ni de una cosa ni de la otra. De modo que decidí adaptarme a la situación. ¿De qué me servía empujar con las manos una montaña?

No fue nada fácil eliminar esa intolerancia que aumentaba a diario con todos los ruidos.

Si me preguntas qué hice para resolverlo, no te sabría contestar.

Todo comienza cambiando algo dentro de tu cabeza para mentalizarte que si quieres escribir tendrás que aprender a convivir con el mundo que te rodea.

Ahora, tras un largo proceso, tengo la capacidad de escribir escuchando música. Y cuando hablo de música me refiero a escucharla en un volúmen aceptable, de determinados estilos y en determinadas ocasiones. Tengo claro que si quiero escribir algo, lo haré de cualquier modo. Pero antes de que te pongas el chandal amarillo y saques la katana, déjame que te lo explique.

Escribo con la música a un nivel decente para que no me reviente los oídos pero que me aisle lo suficiente del mundo. La música que escucho es muy variada. En realidad son listas con canciones recopiladas para tal fin en Spotify. No es nada especial.

El estado de ánimo con el que te levantes también influye mucho. Hay días que necesito escuchar a Linkin Park o Yiruma, o Country, que tanto sirve para carretera.

También tengo mis momentos en los que necesito trabajar sin escuchar nada.

Sin embargo, hay escritores que no conciben eso de escribir en silencio absoluto y, por tanto, necesitan música o sonidos diversos (niñas jugando, TV, la lavadora en marcha, Rammstein, por poner algunos ejemplos) porque les ayuda a concentrarse.

Luego existen otros tipos de música o sonidos que recrean cafeterías, las olas de mar, la lluvia, o gente hablando en una cafetería, como te comentaba al principio.

Música:

Ya sea escuchando Arias, Boleros, Rock, Chillout, Pop, Sevillanas, Cumbias, o lo que sea que te guste, si te sirve para concentrarte y escribir, bienvenido sea. No creo que nadie pueda discutírtelo.

Sonidos ambientales:

Están concebidos para recrear situaciones cotidianas como las cafeterías, los sonidos de un bosque, y un largo etcétera. Si bien algunos de estos sonidos están enlatados, también los hay ficticios. Si te apetece descubrir qué más sonidos existen, no dudes en entrar en esta web que conocí gracias a Gabriel Romero de Ávila.

Sonidos binaurales o de meditación:

Esto lo encontré en medio del artículo de Gema Moratalla y me llamó la atención por la alternativa que presenta en sí misma. Los sonidos binaurales están diseñados para producir estados de profunda concentración y/o meditación, además de otros fines que podrás leer en esta web. Yo creo que acabaría volviendome loco.

Yo prefiero esta playlist que es precisamente la que estoy escuchando ahora mientras escribo este artículo Música instrumental para estudiar

Silencio absoluto:

No te engañes porque no existe como tal a menos que te encierres en esta habitación. No obstante, muchos escritores prefieren escribir en completo silencio ya que la música les distrae y les impide trabajar a máximo rendimiento. Entonces, ¿cómo protegerte del ruido? Víctor Selles te lo explica mejor en su artículo.

Al final cada uno tiene sus propios sistemas de trabajo, bien sea con los cascos escuchando a Manowar o Angelitos negros de Machín en un viejo tocadiscos.

Yo no puedo afirmar con rotundidad que escribo mejor en silencio o con música porque el día de mañana podría cambiar y gritar a los cuatro vientos que sin el ruido blanco no sé vivir.

Entonces, ¿qué tipo de escritor eres, de los que prefieren escribir con música o silencio?

Por si acaso no sabes qué responder, te dejo un par de enlaces que te pueden interesar:

¿Qué escuchas cuando escribes? 23 autores nos dan su respuesta, por Gabriella Campbell

Banda sonora de Latidos de lujuria, por Mimmi Kass

¡Besos y abrazos!

 

 

22 thoughts on “¿Escribir con música o en silencio?

  1. Pues cuando yo era jovencita siempre estudiaba con música. Ahora, si necesito leer o escribir algo, prefiero estar en silencio. Para trabajar sí me gusta ponerme música porque se me hace más ameno y siento que me concentro mejor. Soy una contradicción con patas. Besotes!!!

    1. ajajaja no eres la única que va de un lado a otro. Anoche mismo estaba escuchando Rock Metal mientras escribía Memorias de una diva sin laureles 😛
      ¡Besotes!

  2. Buah! No estoy en esa lista! Soy de las que escribe escuchando una peli o serie! XD lo intente con silencio pero no funcionó. Me acostumbre a escribir en ratitos robados en el trabajo y ahí era siempre ruido!
    Buen post!!

    1. Creo que eres la primera que afirma escribir con la tele en marcha, aunque en tu caso, con Lobos, tiene todo el sentido. ¡Graaaaaaaaaande, Eva! Gracias por todo 😛

  3. Música, siempre! A ser posible acorde a lo que estoy relatando: si es una escena tórrida algo de jazz sensual, si es una persecución o un asesinato tiro de música épica o bandas sonoras… Vamos, que necesito ambientarme para que fluya.

    Besos!

    1. Cada uno tiene sus métodos, como bien dices. Una música ambiental ayuda en la escritura, desde luego 😛
      Summer tiimmmmmeeeeeee 😀

      ¡Besazos!

  4. Trabajo en silencio. Antes era capaz de escribir con dos niños sacándose los ojos (a los que no procesaba hasta que el peligro de que se matasen llegaba al climax), pero ahora necesito paz. Rindo más y me siento mejor.
    Solo en ocasiones recurro a un truco: me pongo unos cascos y hago como que escucho música para que no me hablen. Y si los oigo, finjo que no hasta que me dejan tranquila.

    Un beso

    1. Lo de ponerse los cascos aunque no escuches nada, es magnífico. Yo utilizo unos cascos que se caen a trozos y me llenan de pellejo sintético las orejas. Te lo tengo que enseñar XDD
      Respecto a los niños saltando y haciendo ruido…. no sé cómo puedes hacerlo!!!!
      Besazo!
      Y gracias por pasarte 😀

  5. En el más absoluto silencio, si puede ser!
    Nada de música. Nada de sonido ambiental; como mucho un vídeo que hay en Youtube de sonido del viento moviendo las ramas, que es en el fondo ruido blanco, casi.
    A veces encñ cafeterías también, y si voy sin auriculares procuro que mi cerebro reconvierta las charlas de alrededor en ruido blanco 🙂
    Nunca, nunca, con música.
    Un abrazo!
    Óscar

    1. Tienes que contarme cómo haces eso de convertir las charlas de la gente en ruido blanco, yo no puedo.
      Escribir en silencio, es un placer, sin lugar a dudas 😛
      ¡Abrazos!

  6. Por lo general, los sonidos me distraen. Cuando el entorno es demasiado hostil, me pongo unos cascos potentes y una música suave y neutra para dejarlos fuera. Sin embargo, hace poco me tocó escribir una escena de palacio en la que todo es ostentación, aromas agradables y un ambiente festivo perpetuo. Por la naturaleza de los protagonistas decidí ponerme una pista de música traidional oriental, suave, fresca, muy en la línea de lo que solía escuchar para no oír. Esa tarde esrcibí unas diez páginas del tirón, la música que puse para introducirme en la escena hizo que realmente me metiese de cabeza en ella.
    Supongo que depende, yo he descubierto que para según qué, una buena música bien escogida para cosas concretas funciona de maravilla.

    1. ¡Hola, Alba! Creo que recurrimos precisamente al mismo truco: música suave para neutralizar el exterior.
      Me gustaría saber qué música tradicional oriental dices, ¡la he buscado mil veces sin éxito! Acaban saliendo grupos muy chillones XD

      ¡Besazo!

        1. Lo escucharé. Ya he visto algo, pero no pude dedicarle el tiempo suficiente, tampoco lo era para escribir. ¡Mil gracias, Alba! 😛

  7. Desde bien chiquitita me regalaron varios discos de música celta. Ha sido necesario volver a grabarlos a medida que cambiaba la tecnología. Hoy en día tengo el móvil petado de este tipo de música, que jamás ha llegado a aburrirme. Siempre la tengo a mano, ya sea para escribir, pasar a ordenador o corregir. Muy bueno el artículo, David.

    1. ¡Hola, Luisa! Ha sido mencionar la música celta y acordarme de un mirlo, calvo, cojo y con una ala rota. Como no podía volar, iba por la casa de un lado a otro sin problemas. Un día me dio por ponerle Hevia y el mirlo comenzó a “bailar” y a cantar. Parece que se alegraba mucho.
      Sobre escuchar música celta no lo he probado, pero lo haré 😛

      ¡Gracias por la visita!

  8. En el periodo de universidad me acostumbré a escribir fuera cual fuera la circunstancia. Ahora me meto tanto en mi mundo, que ya puede surgir la tercera guerra mundial a mi alrededor que yo no me voy a enterar hasta que escriba el punto de mi párrafo.

    1. ¡Hola, Marta! La universidad y la época del instituto te curte en mil cosas, como eso que cuentas, ya puede venir la IIIGM que seguiremos escribiendo XD
      ¡Saludos!

  9. Recuerdo que hace muchísimos años, cuando empecé a escribir, siempre me ponía música. Y no solo eso, escribía inspirándome en lo que la música me iba transmitiendo. Al final mis textos no tenían sentido, pero a mí me parecían muy buenos. Luego tuve un parón de cuatro o cinco años sin escribir una línea y, cuando lo retomé, ya no podía hacerlo con música. El sonido ambiental me da igual, pero la música me distrae. En cambio, para diseñar, cuando diseñaba, me venía bien. Curioso cómo se transforma la mente con los años.

    1. ¡Hola, Javier! Tú lo has dicho, es curioso cómo evoluciona la mente con el paso de los años. No hace mucho odiaba cualquier ruido, ahora ya no tanto. Pero lo que sí necesito es aislarme para escribir con comodidad.

      ¡Un saludo!

  10. Yo he pasado por diferentes etapas, pero ahora mismo diría que el 99% de las veces que escribo es siempre con música.

    Aunque utilizo la música más que nada para aislarme del mundo exterior y poder concentrarme.

    Si es para escribir no-ficción, casi siempre escucho alguna compilación de música clásica poco conocida, preferiblemente piano, más que nada para que no me distraiga mucho.

    Si escribo algo de escritura creativa, hay veces que experimento un poco y pruebo con diferentes bandas sonoras de películas en versión instrumental. Es curioso cómo la música influye en lo que escribimos. 🙂

    ¡Un abrazo!

    1. ¡Hola, Álvaro!
      Me encanta escuchar piano. Tengo un par de listas instrumentales de solo piano y orquestas.
      La música distrae a mucha gente, pero depende de la situación. Muy buen apunte ese de experimentar con la escritura cretiva, lo aplicaré en mis futuras clases que ya me están pidiendo más 😛

      ¡Abrazos!

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